lunes, 22 de octubre de 2012

CARTAGENA DE INDIAS











Por Héctor José Corredor Cuervo

Bella ciudad de amor amurallada
y patrimonio de la humanidad,
que brilla con luz propia en la alborada
entre brisas de afecto y hermandad.

Tú luces en la Patria cual la reina
que muestra al universo su belleza,
como palmera que la brisa peina
en edén de sin par naturaleza.

Por tus calles transita  la alegría
con visitantes que a la heroica llegan
y en los aires se siente la armonía
de sonidos tropicales que impregnan.

De tu cielo con limpias aureolas
se escucha el eco de osados patriotas,
que imploraron a las hueste españolas
libertad de los esclavos o  ilotas.

Tu viejo Castillo de San Felipe
es escenario de grandes reuniones,
que tienen la opresión como fetiche
para lograr la unión de las naciones.

 En tus aguas dormita el Buque Gloria
con marinos de  honor y honestidad,
que sobre olas escriben bella historia
como héroes con sangre en heredad.

¡Oh!  Cartagena de sin par nobleza
tachonada con hitos  libertarios,
Yo quisiera  que brille tu grandeza
bajo rayos del sol sin adversarios.



domingo, 21 de octubre de 2012

YAGUARÁ







Por Héctor José coredor Cuervo

Bella ciudad  de casas coloniales
con arcadas donde vive el amor,
aromadas con blancos azahares
y adornadas con sol en resplandor.

Bajo frondas de ceibas y samanes
que protegen del astro abrasador,
se siente la amistad que a visitantes
ofrece un pueblo colmado de honor.

De arrozales cargados de alimento
como palomas vuelan  ideales
de gente noble y de la Patria ejemplo
que cosecha riqueza entre humedales.

En la represa de aguas cristalinas
que llegan de lo alto de la montaña,
nadan las ilusiones cual ondinas
que brotan como flores de su entraña.

Como el  lucero, la luna y las estrellas
que cuelgan de azulado firmamento,
se ven resplandecer mujeres bellas
que orientan a los hombres con talento.

¡Oh! Yaguará por mi Dios bendecida!
donde se halla la paz tan anhelada,
quisiera allí pasar toda la vida
y gozar con su aroma en la alborada.     



A LA CIUDAD DE NEIVA





Por Héctor José Corredor Cuervo


Noble ciudad con flores adornada

como un Edén donde viviera Adán,

hecha con fe en calurosa explanada

donde se mueve el tiempo sin afán.



Es su gente sociable y dadivosa

con espíritu jocoso y fiestero.

que abre puertas con alma luminosa

para albergar a todo forastero.



Por sus calles pasea la alegría

con sonidos de Bunde y Sanjuanero

que permiten soñar con fantasía

bajo lampos de lumbre de un lucero.



De su río con agua silenciosa

llega la brisa que al extraño amarra

y que da vida a la arboleda hermosa

donde se oye el grito de la cigarra.



Bajo las ceibas de frondosas ramas

se guardan como joyas los anhelos

de juventud que con amor en llamas

quiso seguir la huella de los abuelos.



En aire con cariño perfumado

aun se escucha el grito de la Gaitana

que invita a cultivar con el arado

surcos de unión en tierra colombiana.



¡Oh! gran ciudad! fundada por Ospina

en valle de imponentes cordilleras,

yo quisiera que fueras la vitrina

para mostrar la paz sin cañoneras.









LA GAITANA*





Por Héctor José Corredor Cuervo


Mujer valiente con alma de cristal

quien hizo frente a la fuerza del tirano

que amenazó, cual huracán infernal,

arrasar sin piedad a indio americano.



La llama de libertad quedó prendida

en la conciencia del pueblo colombiano,

que vio la hoguera donde dejó la vida

su hijo valeroso y ejemplar humano.



La tortura de Timanco fue vengada

con el apoyo de muchos seguidores

que sintieron la región amenazada

con las crueldades de fieros invasores.



Hoy el clamor de dolor aún se siente

en medio de las grandiosas cordilleras,

de la cacica que no aceptó el poniente

de una raza por ataque de las fieras.



¡Libertad! ¡Libertad!, es honroso grito

para romper las cadenas de un villano

que pretende dominar con el delito

a un pueblo noble, orgulloso y colombiano.



*Gaitana fue la cacica de la tribu Yacón integrada por cinco mil guerreros indígenas que hicieron resistencia al conquistador Pedro de Añazco a quien le sacaron los ojos, después de ser capturado, por haber quemado vivo a su hijo Timanco.





ESTATUAS DE SAN AGUSTIN



Por Héctor José Corredor Cuervo

En majestuosa meseta

cerca al llano de matanzas,

con gramíneas adornadas

y arropadas con tristeza,

lloran estatuas sagradas

esculpidas con destreza

a golpes de una almadana

para mostrar la grandeza

de una tribu milenaria

bajo lampos de belleza.



De pie se sostienen templos

de granito y de areniscas

que gritan desde aposentos

al talante de los artistas,

que construían sin los cimientos

cual pirámides egipcias

sin utilizar cemento

con enseñanzas fenicias

los dólmenes sin sustento.



Estos guardan el silencio

de casta privilegiada

que reflejo el sentimiento

al comenzar la alborada,

con arte y con gran talento

en esa tierra sagrada

donde se ve el firmamento

cual necrópolis dorada.



Las estatuas representan

a personajes reales,

con las armas empleadas

y trajes sacerdotales,

las cuales son admiradas

con respeto por mortales

que visitan la explanada

y sus caminos reales.


Las efigies deformadas

son de unas divinidades

las que fueron invocadas

para sanar enfermedades

que no podían ser curadas

por los brujos especiales.



El águila, la serpiente,

la lechuza y la gran rana

eran dioses permanentes

de real cultura sana

que sentía la corriente

de los vientos y del agua

en el cuerpo penitente

en su viaje con el alma.



Quien conoce el cementerio

de San Agustín viviente,

podrá palpar el misterio

del origen de la gente

que tuvo un grandioso imperio

en todo este continente,

el cual escribió la historia

de una raza transparente

que logró alcanzar la gloria

de manera inteligente.





























A LA CIUDAD DE GARZÓN



Por Héctor José Corredor Cuervo

Bajo sombras de los árboles frondosos

está el paraíso de sin par belleza

construido por hombres que con entereza

fueron por su constancia los poderosos.



Allí se sienten las caricias de abuelos

que esperaban a los hijos en la puerta,

que cultivaban las semillas en la huerta

para ver que florecieran los anhelos.



Por caminos, avenidas y potreros

se ve correr el amor y la alegría

con unos seres que siembran día a día

la esperanza sin temor a guerrilleros.



En los lagos cristalinos y serenos

se ven crecer pececillos de prestancia

para dar el alimento en abundancia

como lo hiciera Jesús, El Nazareno.


¡Oh! ciudad de Garzón por Dios preferida

donde árboles en las vías se entrelazan

como señal de habitantes que se abrazan

para dar al forastero bienvenida.



A LA TIERRA OPITA



Por Héctor José Corredor Cuervo

El día en que Dios pensó en  paraíso de mortales
con gran variedad de flores, de clima y  de riqueza,
con agua en abundancia para formar los raudales
creó esta tierra opita de tan singular belleza.

Al ambiente lo colmó con aromas naturales
de nardos, de azaleas, de jazmines, de magnolias,
de lindas flores de mayo y de blancos azahares
para perfumar el alma entre las brisas eolias

A sus grandes extensiones las llenó de arrozales
con las espigas doradas cargadas de alimento
y en labranzas pequeñas plantó bellos platanales
que sirven a habitantes como base del sustento.

Allí puso al pueblo opita cargado de  ideales,
lo llenó de transparencia y de una fina nobleza
como agua cristalina nacida en los pajonales
que corre a borbotones con afán y con pureza.

A senderos  y  veredas  los tapizó con  guaduales
que sollozan de dolor cuando se les hiere el alma,
que sienten la agonía  cuando secan  manantiales
y ríen  de alegría cuando se siente la calma.

A los aires los llenó con sonidos celestiales,
con notas  de guitarras, de tiples y de tambores,
con trinos de las mirlas, de toches y de turpiales
que sirven de inspiración a todos los trovadores.

A las tardes Él cubrió con  hermosos arreboles,
esos que hacen anhelar con el sosiego  del mundo
cuando se ven las bandadas de alegres animales
que surcan en lejanía desconociendo el  rumbo.

En caminos permitió los mitos más infernales:
El  Hojarasquín, El Poira, El Taitapuro,  El Mohán...
que se inventaron nativos en tiempo inmemorable
para asustar  los incautos e infieles que se van.

Esta es  tierra del Huila de godos y liberales,
de izquierdas y derechas, la tierra de promisión,
la que Dios nos entregó con recursos naturales
para quererla por siempre con todo el corazón.