Nadie puede amar ni defender a su patria si no sabe qué es y qué representa. Hecocu
¿QUÉ ES PATRIA?
Por Héctor José Corredor Cuervo
Patria es el inmenso llano, el río, el estero,
la pradera, el nevado, la altiva cordillera
que al crear el mundo Dios la hizo de primero
para que luciera cual flor de primavera.
Patria es oro puro, de color amarillo,
es el azul del cielo que va al infinito,
es el rojo de sangre de un pueblo sencillo
que marcha a la gloria con el Señor Bendito.
Patria es el chigüiro, el zorrillo, el caimán,
la mula, la cabra, el mico, la temible fiera;
la espiga dorada sembrada por el gañán,
que nutre bien el alma y da la vida eterna.
Patria es la dulce gaita, la salsa, el danzón,
el pasillo, el joropo y la dulce tonada;
las notas alegres de un bello acordeón
que alegran esta vida desde la alborada.
Patria es la magnolia, los nardos y jazmines
que impregnan el aire con sus gratos olores
dejados al paso por nobles querubines
que vienen desde el cielo aromando las flores.
Patria es el hogar donde nacen los anhelos,
de llegar al final con honor verdadero,
donde se hacen poemas en noches de desvelo
mirando la galaxia, la luna y el lucero.
Patria es la creencia, los usos y costumbres
que hacen que los pueblos sean diferentes;
es la tumba callada de aquellos mayores
que vieron llegar la aurora con sol naciente.
Patria es la sangre que corre por las venas,
cual río caudaloso entre piedras y riscos,
que ahoga injusticias y rompe las cadenas
para que las ovejas salgan de sus apriscos.
Patria es esta lengua de insólitos prodigios,
que permite pintar conciertos de turpiales
con voces en versos de puros florilegios
la cual luce altiva cual los pavos reales.
Patria es la nostalgia, la alegría y los sueños
que llevo en el alma como un ser humano
con las nobles pasiones y vivos empeños
y este gran orgullo de ser un colombiano.
martes 11 de agosto de 2009
jueves 9 de julio de 2009
A LA GUAJIRA
Por Héctor José Corredor Cuervo
Como la quilla que intrépida se mete,
rompiendo olas en el imponente mar,
es la Guajira desértica y agreste
que se incrusta en el alma e invita a soñar
Su gran desierto enigmático y de embrujo,
con lindas tardes cubiertas de arrebol,
incita a humanos a vestir sin tapujo
y a vivir en paz bajo rayos del sol.
Sus playas son jardín del caracol sonoro
que origina el eco de las dianas marinas
y su entraña guarda el grandioso tesoro
bordado con carbón en blancas salinas.
Sus paisajes son fabulosos de riqueza
adornados con los flamencos rosados
que en las bandadas despliegan su belleza
y convidan a olvidar tiempos pasados.
Allí en esa tierra habita un pueblo fuerte
cargado de orgullo y de total franqueza,
que con valentía desafía la muerte
en medio del abandono y la tristeza.
Allí se oyen notas de música antigua,
en las danzas que a los muertos resucitan,
sobre las leyendas de urdimbres ambiguas
de grandes raptos que a la venganza incitan.
¡Oh Guajira hermosa, de aguas cristalinas!,
de cielos claros que van al infinito,
de mujeres bellas cual legión de ondinas
yo quisiera de esa tierra un pedacito.
A MI LLANO

P0r Héctor José Corredor Cuervo
Sabana colosal que va hasta el infinito,
sin principio y sin término como es el alma,
donde hay sosiego con el Creador Bendito
en medio de silencio, de paz y de calma.
Tierra de mi patria empapada de gran sol,
bajo cielo azulado de especial pureza,
con astros brillantes colgados cual farol
para mostrarle al forastero su belleza.
Tierra orgullosa del novillo cimarrón,
que vive libre como el aire y como el agua,
donde se añora que de lumbre la razón
como el oro puro fundido en una fragua.
Tierra de centauros con alma de guerreros
que volaron con sus sueños hasta la gloria
al romper las cadenas de enemigos fieros
que marchitaron las páginas de historia
Comarca libre y sin reservas al futuro,
que recibe con afecto a un ser humano
que sea temerario, con corazón puro
y que sienta el orgullo de ser colombiano.
Pedazo de patria colmado de bonanza
con hombres altivos en duro trajinar
que logran laureles y tienen esperanza
de vivir en concordia, en calma y libertad.
Por caminos solos con míticas leyendas,
narradas por padres y curtidos abuelos,
se siente el trasegar de las almas en pena
de osados colonos detrás de sus anhelos.
En su mágica selva esposa del silencio,
donde habitan el misterio y la hermosura,
se observan las fieras taimadas al acecho
y las serpientes en medio de la espesura.
¡Oh bella llanura, de mujeres preciosas
con ríos fuera de cauce en la gran planicie,
llena de alcarabanes, carraos, corocoras,
yo quiero que su brisa siempre me acaricie!
Quiero volver a oír el canto de los jilgueros,
a ver grandes bandadas de garzas y loros,
que van a la sierra donde nacen luceros
a buscar en silencio la paz cual tesoro.
Sabana colosal que va hasta el infinito,
sin principio y sin término como es el alma,
donde hay sosiego con el Creador Bendito
en medio de silencio, de paz y de calma.
Tierra de mi patria empapada de gran sol,
bajo cielo azulado de especial pureza,
con astros brillantes colgados cual farol
para mostrarle al forastero su belleza.
Tierra orgullosa del novillo cimarrón,
que vive libre como el aire y como el agua,
donde se añora que de lumbre la razón
como el oro puro fundido en una fragua.
Tierra de centauros con alma de guerreros
que volaron con sus sueños hasta la gloria
al romper las cadenas de enemigos fieros
que marchitaron las páginas de historia
Comarca libre y sin reservas al futuro,
que recibe con afecto a un ser humano
que sea temerario, con corazón puro
y que sienta el orgullo de ser colombiano.
Pedazo de patria colmado de bonanza
con hombres altivos en duro trajinar
que logran laureles y tienen esperanza
de vivir en concordia, en calma y libertad.
Por caminos solos con míticas leyendas,
narradas por padres y curtidos abuelos,
se siente el trasegar de las almas en pena
de osados colonos detrás de sus anhelos.
En su mágica selva esposa del silencio,
donde habitan el misterio y la hermosura,
se observan las fieras taimadas al acecho
y las serpientes en medio de la espesura.
¡Oh bella llanura, de mujeres preciosas
con ríos fuera de cauce en la gran planicie,
llena de alcarabanes, carraos, corocoras,
yo quiero que su brisa siempre me acaricie!
Quiero volver a oír el canto de los jilgueros,
a ver grandes bandadas de garzas y loros,
que van a la sierra donde nacen luceros
a buscar en silencio la paz cual tesoro.
A BOGOTÁ

Por Héctor José Corredor Cuervo
Bella ciudad de la América Atenas,
fundada por Quesada en la sabana,
para albergar al caminante en penas
y ser del arte principal ventana.
Tu gente se semeja a las colmenas
donde se empieza en hora muy temprana
a construir los anhelos con poemas
lejos de envidia y actitudes vanas.
En estrelladas noches de tu cielo
descorre ante los ojos el arcano
del Gran Señor que lo creó con celo.
Para que seas orgullo colombiano
Dios te dio la gran belleza en el suelo
donde puede extasiarse el ser humano.
Bella ciudad de la América Atenas,
fundada por Quesada en la sabana,
para albergar al caminante en penas
y ser del arte principal ventana.
Tu gente se semeja a las colmenas
donde se empieza en hora muy temprana
a construir los anhelos con poemas
lejos de envidia y actitudes vanas.
En estrelladas noches de tu cielo
descorre ante los ojos el arcano
del Gran Señor que lo creó con celo.
Para que seas orgullo colombiano
Dios te dio la gran belleza en el suelo
donde puede extasiarse el ser humano.
SAN ANDRÉS Y PROVIDENCIA
Por Héctor José Corredor Cuervo
Lejos de la patria en un mar azogado
se bañan las islas con delicadeza
con olas que juegan en días dorados
mostrando al turista su sin par belleza.
Su verde follaje y albinas arenas
en límpidas aguas parecen flotar
cual ninfas pintadas como las sirenas
en un paraíso con flores de mar.
En el firmamento de claro cenit
bandadas de pajaros mueven sus alas
y con grito alegre parecen decir
que son estas islas un cuento de hadas.
La brisa que viene bajo el astro ardiente
llega sacudiendo las manos viajeras
para dar su abrazo de gozo a la gente
con son de calypso, con ritmo de palmeras.
El sol a lo lejos cual disco brillante
se esconde entre la bruma simulando huir
y en el infinito cual puro diamante
la luna parece con la paz reír.
Las nubes ligeras cual blancos pañuelos
despliegan sus alas diciendo hasta luego
como ánimas vivas de padres y abuelos
que dieron a isleños el calor del fuego.
En el horizonte, al zarpar del puerto,
las naves se marchan y dejan una huella
que siguen las aves buscando sustento
con guardia de delfines de nobleza bella.
Su gente semeja las ondas marinas
que suelen golpear al hombre en el alma
para que este lleve con aguas salinas
dulce sentimiento de amor y de calma.
VALLE DEL CAUCA

Por Héctor José Corredor Cuervo
Fecunda tierra del coclí sobre palmeras
aromada con poleo, nardo y jazmín;
protegida con celo por dos cordilleras
para hacer en la patria el más bello jardín.
Tierra privilegiada y bello paraíso
con caña de azúcar y trepadora vid
donde brotó el amor puro como el hechizo
con lira encantada del profeta David.
Pueblo de titanes con la sangre mezclada
del indio, del blanco y del negro africano
fundida en un crisol en preciosa alborada
para ser orgullo del suelo colombiano.
Huerto fecundo de las mujeres más bellas
plantado con amor, con honor y pasión
para lucirlas en el mundo cual estrellas
resplandecientes con la luz de la razón.
Semillero de hombres de mucha bizarría
herederos de fe, de valor y de gloria
de héroes que hollaron temible tiranía
para gozar la libertad con gran euforia
Cuna de artistas y de grandes escritores
que siembran con tesón las semillas de amor
para vivir en paz sin penas, sin temores
enjugando en la vida gotas de dolor.
¡Oh valle de la salsa y dulce manjar blanco!
noble cual los sueños de Efraín y María
yo quisiera disfrutar por siempre tu encanto
hasta el último momento de mi vida.
AL SUR COLOMBIANO
Por Héctor José Corredor Cuervo
Sobre el lomo del macizo en los Andes,
donde los montes crecen hasta el cielo,
está una tierra llena de volcanes
que custodian cual centinela fiero.
De las lagunas de belleza suma
vierten los ríos como gran milagro
y recorren los valles por fortuna
saciando sed y bendiciendo el agro.
En las noches se ven desde la cumbre
las estrellas palpitantes con vida
y las centellas con fugaz vislumbre
que parecen de nubes suspendidas.
Allí españoles en horas cenitales
sembraron fe, cultura y señorío
sobre bases de rasgos ancestrales
en un pueblo de corazón bravío.
De Agualongo, el bravo entre los bravos,
el pueblo noble heredó lealtad
y prefirió vivir sin ser esclavo
bajo sombras de Dios con hermandad.
Su raza, de nativos descendiente
que mora en las laderas y en montañas,
es diamantina, pura y transparente
cual las aguas que brotan sus entrañas.
Tierra grata de tambores y quenas
de criollos, de paéces y guambianos
que añoran vivir sin dolor, sin penas
sintiéndose orgullosos colombianos.
Tierra imponente de mujeres bellas,
que lucen cual las flores en la aurora,
quisiera verla siempre sin querella
y en libertad, con mente soñadora.
Sobre el lomo del macizo en los Andes,
donde los montes crecen hasta el cielo,
está una tierra llena de volcanes
que custodian cual centinela fiero.
De las lagunas de belleza suma
vierten los ríos como gran milagro
y recorren los valles por fortuna
saciando sed y bendiciendo el agro.
En las noches se ven desde la cumbre
las estrellas palpitantes con vida
y las centellas con fugaz vislumbre
que parecen de nubes suspendidas.
Allí españoles en horas cenitales
sembraron fe, cultura y señorío
sobre bases de rasgos ancestrales
en un pueblo de corazón bravío.
De Agualongo, el bravo entre los bravos,
el pueblo noble heredó lealtad
y prefirió vivir sin ser esclavo
bajo sombras de Dios con hermandad.
Su raza, de nativos descendiente
que mora en las laderas y en montañas,
es diamantina, pura y transparente
cual las aguas que brotan sus entrañas.
Tierra grata de tambores y quenas
de criollos, de paéces y guambianos
que añoran vivir sin dolor, sin penas
sintiéndose orgullosos colombianos.
Tierra imponente de mujeres bellas,
que lucen cual las flores en la aurora,
quisiera verla siempre sin querella
y en libertad, con mente soñadora.
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