miércoles, 16 de febrero de 2011

QUIERO VOLVER A MI TIERRA



Por Héctor José Corredor Cuervo

Quiero volver a mi tierra,
a mi patria colombiana,
a sentir sobre la sierra
el dulce calor de ruana.

Quiero escuchar las canciones
en mi lengua castellana
y cantar en oraciones
al Rey de la raza humana.

Quiero exhalar otra vez
los aromas de la flores
y llegar a la vejez
con el amor sin dolores

Quiero sentir el afecto
de familiares sinceros
y andar en camino recto
con los fieles compañeros.

Quiero escuchar de mañana
el canto de pajarillos
y otear por la ventana
nevados y paramillos

Jamás quisiera morir
en lejana tierra extraña
tan sólo anhelo sentir
el abrigo de tu entraña.

30 de julio de 1988. Orlando Florida.

A LA SELECCIÓN COLOMBIA



Por Hector José Corredor Cuervo

Selección Colombia, orgullo de patria mía,
que llevas con pasión hermoso tricolor,
tú eres el consuelo, la paz y la alegría
en momentos de sufrimiento y de dolor.

Tú eres la esmeralda, la joya más preciada
de esperanza, de constancia y de gran valor
en esta noble tierra que sufre angustiada
cuando juegas con garra y regio pundonor.

Tú llevas en las venas sangre a borbollones
de héroes que dieron a patria libertad,
de hombres corajudos que lejos de ambiciones
le ofrendaron la vida en plena pubertad.

Al entrar a estadios pletóricos de euforia,
levanta la cabeza y mira al infinito,
piensa en este pueblo que añora la victoria
y que suplica al cielo a nuestro Dios bendito.

17 de junio de 1994. Copa mundial de fútbol en Estados Unidos.

ESMERALDAS COLOMBIANAS


























Por Héctor José Corredor Cuervo



En medio de cordillera,
donde se anidan pasiones,
brotan gemas de primera
que embrujan los corazones.

Simbolizan la esperanza
de tener paz y alegría
con las gotas de confianza
sin odio y sin agonía.

Ellas lucieron coronas
de los príncipes y reyes
que parecían lechugas
por el verdor en sus sienes.

En las custodias de altar
su presencia fue imponente
por tener que allí guardar
al Señor Omnipotente.

En anillos, en pulseras,
en aretes y en pendientes
las usan bellas mujeres
en puras gotas de aceite.

Se encuentran en las vitrinas
al gusto de todo cliente
ya sean burdas o finas
para llevar de presente.

En plena calle real,
muy cerca del presidente,
se las vende sin tallar
al mercader exigente.

Si nos quiere visitar
en un viaje de placer
podrá las gemas llevar
sin tener que padecer.
¡Oh! que bello es mi terruno
con esmeraldas de ensueño
conocidas por jardines
que se esconden en su seno.

07 de octubre de 2000. Reinado Nacional de la Esmeralda.

ORQUIDEA COLOMBIANA













Por Héctor José Corredor Cuervo

Lirio de mayo, majestuosa flor,
exaltada por Mutis y por Triana
por copiar del arco iris su esplendor
y en su estigma la insignia colombiana.

Sus alas al abrirse cual sonrisa
quieren volar con la belleza extraña
para darle al humano una caricia
con gotas del amor de propia entraña.

Su pistilo abrazado por estambres,
que fecundan el polen de la unión,
es ejemplo de todos los mortales
para que nazcan flores de razón

¡Oh cara flor de exótica belleza!
que brota cual el ángel de rizomas,
quiero llevarla en mi alma con firmeza
y esparcir por el mundo sus aromas.

04 de mayo de 2001. La Cattleya Trianae, Flor de Mayo o Lirio de Mayo es considerada la flor nacional por ser la más exótica y tener en su estigma del pétalo central los colores de la bandera, los cuales contrastan con el color lila de los pétalos laterales. Su nombre científico se le debe al destacado botánico, promotor, e investigador colombiano José Jerónimo Triana quien en el año de 1867 hizo una exhibición de especies de nuestro país habiendo sido considerada la orquídea colombiana la flor más bella del universo. En las ediciones de estampillas de los años 1946, 1949. 1950 y 1965 se exaltó la belleza de la flor colombiana.
Poema seleccionado y publicado en el libro Antología Nueva Poesía Hispanoamericana.

ÉBANO COLOMBIANO
















Por Héctor José Corredor Cuervo

Soy negro noble y americano
con piel brillante cual aceituna,
resplandeciente con luz de luna
y azabache con el sol del llano.

Yo soy andino, yo soy caucano,
llevo en mi sangre la gran fortuna
de ser dichoso desde la cuna
con son de un bombo indo africano

Soy de la costa y soy chocoano,
mi esencia es nívea de heredad;
con alborozo y fraternidad
vivo en palenques sin ser esclavo.

Yo soy del valle, soy bogotano,
tengo la armonía en la cintura
que Dios le pone a una criatura
para gozar como ser humano.

Mi entraña es dulce y luce tan pura
cual el diamante más cristalino
que exhiben reyes con oro fino
para demostrar su gran ventura.

Son mis comidas los caracoles
ñame, pescado y frutos del mar
que a navegantes les suelen dar
para que tengan buenos colores

Soy negro puro y soy chocoano,
soy antioqueño, yo soy caucano,
yo soy del valle, yo soy del llano,
yo soy costeño, soy bogotano
y siento orgullo de colombiano.

21 de mayo de 2001. Conmemoración del Día de la Afrocolombianidad.

A COLOMBIA






















Por Héctor José Corredor Cuervo

Pedazo de América con bella piel morena
que descubrió Colón en su osada aventura,
que sale de las aguas con cuerpo de sirena,
para mostrarle al mundo toda su hermosura.

Con la cara adornada cual flor de primavera
y con brazos abiertos a quien pisa su suelo
se exhibe muy coqueta en el sur de primera
con sus senos desnudos erguidos al cielo.

En toda su extensión de riqueza grandiosa
brota de sus entrañas la esmeralda, el oro,
el platino, la plata, el mineral valioso
que hicieron del ansioso codiciado tesoro.

En selvas tropicales embrujadas y extensas
habita el tigre, el mono, el jaguar y la pantera;
gran cantidad de aves de una variedad inmensa,
pintadas por mi Dios sin el lápiz ni acuarela.

En sus fértiles tierras de sol agricultor
crecen con rapidez las semillas en bonanza
y el alma de su gente que tiene sed de amor
muestra al forastero la ilusión y la esperanza.

De sus grandes montañas y de las cordilleras
se ven brotar las aguas que lleva en sus venas;
en la inmensa llanura y en las verdes praderas
florecen ilusiones y se olvidan las penas.

Bajo su domo azul de infinita belleza,
adornado con nubes cual copos de algodón,
se extienden mantos verdes de la naturaleza
que llevan a su entraña los hombres de ambición.

La raza es orgullosa de su sangre mezclada
de indios, de españoles, de alemanes, de negros,
de árabes, de judíos en un crisol tostada,
sin soportar jamás el yugo o los peligros.


Su suelo es cuna de héroes, de mujeres valientes,
blasón del nuevo mundo con grandeza en historia;
su tierra es el Olimpo de gentes florecientes
que rompieron cadenas llenándose de gloria.

Colombia es tierra noble, una tierra con alma,
es un rincón sagrado, donde se habla con Dios,
donde se pide la paz, donde se ama la calma
para que los nietos puedan seguir en pos.

Quiera Dios que pronto se termine ésta guerra,
que germinen semillas de esperanza y amor,
que se vuelva a cultivar amistad en su tierra
y que pronto se acaben los miedos y el rencor.

Quiera Dios se vuelvan a contemplar las estrellas,
a pescar en las noches sin redes de pavor,
a sembrar con canciones en surcos las semillas,
sin esconderle al mundo las gotas de dolor.

Quiera Dios se silencie el ruido de las metrallas,
que se acaben miembros mutilados por pasión,
que se derrumben odios y también las murallas,
y que entonemos todos el himno de la unión.

15 de junio de 1999.

BANDERA COLOMBIANA

Por Héctor José Corredor Cuervo

Bandera de Colombia precioso tricolor
con tinturas copiadas de escudo de Veragua,
que Reyes entregaron al Gran Descubridor
por el oro del sol y el azul de las aguas.

Tus colores se encuentran en obras de pintor,
de Durero y de Allegri, en el Renacimiento,
significando siempre gloria del vencedor
bajo el domo azul de un precioso firmamento.

Tu amarillo es espiga de juventud en flor,
de cabellos rizados de novia de Miranda;
tú azul es el del cielo y del mar soñador,
que nos cubre de fe y nos llena de calma.

Tu rojo es la sangre de nuestro Redentor
que impuso la cruz sobre las águilas romanas;
es púrpura de héroes que con el Libertador
rompieron las cadenas con naciones hermanas.

En la cumbre del Bárbula ondeaste con honor
en brazo de Girardot en medio de las ondinas
y con tus pliegues cubriste la hazaña y el valor
de los abanderados de las huestes Granadinas.

Bandera de mi patria, insignia del Precursor,
que se cubrió de gloria en las gestas pasadas,
que se formó en el iris con sol agricultor
para servir de guía a las tropas empeñadas.

Bandera de Colombia, bandera de mi amor,
que luces en los buques, en cucardas de avión,
en astas altivas de legiones en fulgor,
quiero llevarte siempre hasta mi panteón.

1 de junio de 1955. Juramento a la Bandera en la Escuela Militar de Cadetes.