sábado, 6 de junio de 2015

LOS MUISCAS DE SESQUILE Y GUATAVITA







Por Héctor José Corredor Cuervo

En el silencio sepulcral de las montañas
se sienten los gritos de una raza olvidada
que cultivaba el pacifismo en sus entrañas
con sentimientos de hermandad en la alborada.

Eran Muiscas, mansos, orfebres y alfareros
que adoraban el sol, la luna y las estrellas
sin sospechar de la crueldad de unos guerreros
que mancillaron  el honor de sus doncellas.

Allá en el rastrojo, donde comienza el monte,
aún se encuentran los rastros de las semillas
que nutrieron y dieron fuerza al mastodonte
para que transportara el oro en sus costillas.

En la montaña que rodea la  laguna
se ve la herida entre un manto de  neblina
la que abrieron para saquearle la fortuna
que se guardaba en  su entraña esmeraldina

En la arboleda de la laguna sagrada
se escucha el canto de las almas afligidas
que  sufrieron en la conquista la celada
de los  ambiciosos con mentes genocidas.

Por los caminos, en las trochas  y en veredas
se encuentran huellas de los indios inmortales
que se no aceptaron su compra con monedas
ni la codicia de invasores criminales.

Hoy los ventarrones del desarrollo incitan
a permanecer de pie en esta  tierra  arisca
y a unir fuerzas entre seres que la habitan
para mostrar valor  de la cultura Muisca.

Y  en  el embalse que rodea la comarca
es bueno revivir con pompa  tradiciones
que en Guatavita se ofrecían al  monarca
meditando en la grandeza de las regiones.

Paz, paz y  paz  es de todos el gran legado
que dejaron nuestros nativos como  herencia,
para que brille el sol por siempre en el collado
sin sombras de dolor, de angustia o de violencia.

17 de junio de 2013. Poema inspirado en las montañas de Sesquilé y Guatavita  llamada la tierra El Dorado por los conquistadores donde aún se pasean las almas de los muiscas clamando  que no olvidemos la riqueza cultural que nos dejaron.

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